Sintra

Un pequeño paraíso inesperado

Nunca esperaba que en un pueblo tan pequeño hubiese tantas cosas por ver. Cogimos un tren desde la Estación Rossio de Lisboa, la línea verde a Sintra, que tarda unos 45 minutos en llegar y cuesta aproximadamente 4,40€. Cada 10 minutos sale uno durante todo el día. Pincha en este link y verás los horarios de ida y vuelta.

Nada más llegar te esperan una multitud para ofrecerte circuitos y autobuses turísticos, pero siempre es más caro, así que pusimos rumbo al centro del pueblo.

Es un paseo muy agradable, en el que puedes hacer unas fotos del pueblo muy bonitas. De la estación de tren al centro de Sintra tardas unos 15 minutos andando tranquilamente.

                                           

La primera visita que hicimos fue al Palacio Nacional de Sintra

                       

(os cuento, al comprar las entradas te ofrecen si quieres comprar más entradas a otros palacios y así te hacen el 5% de descuento, no es mucho pero algo es algo. Nosotros compramos las entradas para este Palacio y también para el Palacio da Pena). La entrada al Palacio nacional nos costo 9,50€/persona. Os recomiendo la visita, es Patrimonio Mundial de la Unesco y uno de los más peculiares de Portugal gracias a sus chimeneas cónicas, que resultan ser las cocinas. Fue residencia real hasta la instauración de la república.

                                    

                                 

En la misma plaza del palacio nacional encontraréis la parada de autobuses de Scott urb. Estos autobuses suben al Castelo dos Mouros y Palacio da Pena y cuesta 5,50€/persona ida y vuelta.

Es práctico porque es rápido y la subida a pie es bastante larga y he de decir que la carretera la vi un poquito peligrosa. El bus nos dejo en la puerta de entrada al Parque da Pena.

Nosotros presentamos las entradas que ya habíamos comprado antes y con el descuento se nos quedo en 13,30€. Tenéis dos opciones para subir: desde la entrada hasta el palacio podéis coger un bus que tarda nada en subiros y cuesta aprox. 5€ o podéis hacerlo a pie (esta es la opción que nosotros cogimos). Es una subida un poco empinada, pero tardas 10 minutos y es bonito el camino. Cuando llegas y ves tanto color es como si entrases en una película de Disney.

                     

Se construyó en el siglo XIX y es uno de los más visitados del país.

                                   

                             

                             

                                 

Se alza sobre un entorno natural en la sierra de Sintra y está rodeado de un jardín con miles de especies botánicas. Tomaos tiempo para visitarlo, es bastante bonito.

Cuando terminamos la visita, justo en la cuesta de entrada al Palacio hay una parada de un trenecito que cuesta 3€, te pasea por todos los jardines del palacio y te lleva a la casa de la condessa d´edla, una visita muy curiosa.

                        

Si tenéis tiempo os lo recomiendo, es un paseito muy agradable aunque tenéis la opción de hacerlo a pie, pero los jardines son inmensos. Si tenéis tiempo libre podéis hacerlo, si no el trenecito es una buena opción (la parada del trenecito os puede confundir. Según bajáis del palacio encontraréis a mano derecha un cartel pequeño junto a una caseta, ahí es donde hay que esperar. Enfrente veréis otra cola de personas, pero esa es para el bus que te lleva a la entrada del parque).

                                   

Nos enamoramos de esta visita. Os la recomiendo, es una visita obligada si vais a Sintra.

Para bajar de nuevo al pueblo cogimos el bus que os he mencionado antes. La parada está al lado de la entrada. Como llegamos con la hora de comer pasada, comimos en el primer restaurante que encontramos, un buffet libre. Se llama Xentra, el menú nos costó 8,50€ con la bebida aparte. Teníamos bastante hambre así que no nos paramos ni a saborear jajajaja, pero seguro que hay mejores opciones para comer en Sintra, aunque todo está muy enfocado al turista.

Una vez terminamos de comer rápido pusimos rumbo a Quinta da Regaleira, una visita que estábamos deseando hacer. Fuimos andando, del centro está de 15 a 20 minutos y no tiene pérdida. La entrada cuesta 6€.

                

Un noble portugués llamado Antoni Carvalho compró las tierra y con la ayuda de Luigi Manini construyeron la finca en la que encontraréis: un palacete, un pequeño lago, un invernadero, varios torreones, una capilla, un pozo de iniciación, jardines con infinidad de plantas exóticas y un sinfín de túneles que conectan toda la finca (nosotros entramos a los túneles por un estanque que cruzamos por unas piedras y nos perdimos por los túneles hasta llegar a la torre invertida. Es bastante divertido. Eso sí, usad la linterna del móvil, en algunas partes no se ve nada).

                                  

                                 

                           

La Quinta fue concebida como templo masónico. Si os fijáis, en cada rincón de la finca encontraréis referencias a la masonería y a los templarios, como la cruz de la Orden del Temple en el pozo de iniciación o también llamada torre invertida. Esta visita está llena de secretos, os encantará.

Y por último pusimos rumbo al centro del pueblo para poder ver sus callecitas. Es pequeñito,  pero nos encantó. Para nuestra desgracia estaban cerrándolo todo. Era ya bastante tarde y decidimos ir de vuelta a la estación y coger el tren a Lisboa.

Nos fuimos con un sabor agridulce porque nos encantó Sintra, todo lo que vimos nos pareció estupendo pero nos hubiese gustado poderlo disfrutar al menos un día más, nos quedaron muchos sitios por visitar.

Recordar usar zapatos extra cómodos, ese día andamos una barbaridad y acabamos rendidos, pero merece mucho la pena. Tomaos tiempo para disfrutar de este precioso y verde pueblo que no se ve en un día a prisa y corriendo.

(En el pueblo tenéis WIFI gratis). Recordad probar el dulce típico de Sintra, las queijadas.

                     

 

 

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