Key West

Teníamos muchas ganas de conocer los cayos de Florida y Cayo Hueso o más bien conocido como Key West. Es el último de ellos y el más conocido por su cercanía a Cuba y por ser refugio de Piratas, pescadores y buscadores de tesoros.

Salimos de Miami bastante tempranito ya que hay como unas 3 horas y media de camino, pero no tengáis miedo la carretera es estupenda y una pasada, porque todo son islas y 22 puentes. Por lo que veréis el más impresionante, el puente de las 7 millas/11 kilometros es conocido por salir en películas. También podéis ver el antiguo puente al lado de la carretera. 

                                   

Hicimos una parada para un cafecito y seguimos hacia Key West. No es una isla grande, pero sí tiene muchísimo ambiente dirigido al turista. Cuando llegamos había como dos cruceros atracados en el puerto, así que imaginaos la de gente que había. Intentad visitarla entre semana, los fines de semana hay mucha más gente. No solo turistas, si no gente local o de Miami que bajan a buscar descanso. Con lo primero que nos encontramos fue con el Museo de arte e historia de Key West.

                              

No pudimos entrar porque estaba cerrado, pero vale la pena ver las estatuas que tiene alrededor de todo el edificio, son bastantes divertidas para hacerte una fotito. 

                               

Y llegamos a la pintoresca Mallory Square, junto al paseo marítimo. Esta plaza tan curiosa está llena de tiendas para comprar los típicos recuerdos, pero es muy divertida. 

                      

                           

Pero dejamos las compras para más tarde. Pusimos rumbo a la casa del famoso escritor Ernest Hemingway. La entrada cuesta 13 dólares, no es barata precisamente, pero como soy seguidora del escritor no podíamos dejar de ir. Es una casa de estilo colonial que para mí la quisiera, jajaja. En la entrada podéis encontrar folios en diferentes idiomas con la explicación de toda la casa. Fue construida en 1851. Los muebles son españoles, del siglo XVII  y son los que usaron el escritor y su esposa. En esta casa vivieron cerca de 10 años y escribió el 70% de sus libros, y es que no es de extrañar ¿A quién no le gustaría estar sentado en el jardín de esta casa? Fijaos en el centavo que hay en el suelo, al lado de la piscina. El folio que cogeréis en la entrada, os explica la historia y no olvidéis contarle los dedos a los gatos de 6 dedos de Hemingway. Saliendo de la casa, enfrente veréis el viejo faro.

                                                                   

              

                

Se conserva desde 1848. Podéis subir por 12 dólares y visitar el museo de los fareros (siendo sinceros nosotros no subimos son 88 escalones y nos dijeron que al estar tan metido en el pueblo, las vistas no eran tan bonitas).

                               

Bajando la calle, llegas a Southernmost point buoy. Es una boya de hormigón que marca el punto más meridional de los Estado Unidos. Es una de las atracciones más visitadas y fotografiadas y un punto muy cercano a cuba 90 millas/ 150 kilómetros. Aunque para hacernos la foto tuvimos que esperar unos 15 minutitos muy ricos a pleno sol, pero he de decir que para pasar el rato nos compramos para beber un coco fresquito, por 3 dólares, de un puestecillo que había al lado. 

                              

                        

Cuando terminamos, quisimos ir a conocer un sitio que nos habían recomendado, se llama West Martello Tower. Está al lado de la playa Higgs. Está un poco más alejado, pero con un mapita llegas, no tiene pérdida. Es un pequeño jardín botánico dentro de un antiguo fuerte militar. Es un pequeño remanso de paz y la entrada es gratuita, aunque en la salida puedes dar una donación voluntaria. A nosotros nos gustó.

                                      

Y ya fuimos callejeando por calles más residenciales, donde vimos casas que nos enamoraron (no nos hubiese importado quedarnos con una de ellas jajaja). Y llegamos a la animada Duval street. Es una arteria principal, en la que encontrarás infinidad de bares y restaurantes. Esta calle es puro espectáculo. También puedes pasarte por el conocido bar Sleepy Joe’s, que frecuentaba Hemingway.       

                                    

                                                                                                 

                           

En esta calle pasamos por la iglesia de St Paul’s. Como estaba abierta curioseamos un poco. Y como era bastante tarde paramos a comer en un bar muy muy pintoresco y nada fino jajaja, se llama Hog’s Breath Saloon. Pedimos unas ensaladas, el precio era sobre 8 o 9 dólares más o menos cada una. El sitio no estuvo mal, era un ambiente bastante peculiar a la par que divertido.

                                    

Ya te advierto barato no hay nada en esta isla. Con las pilas cargadas nos fuimos de tiendas a comprar algún recuerdo y disfrutar del paseo marítimo, que es un paseo bastante bonito para mi gusto. Paramos en un puesto de comida en la plaza de Mallory Square para probar los famosos Conch Fried con una salsa de limón riquísima. La cajita creo recordar que nos costó 5 o 6 dólares.

                                         

Y también probamos un trozo de tarta de limón super rica. No recuerdo el nombre de la tienda pero es muy pequeña, está cerca del museo de arte e historia, que es el edificio rojo. Enfrente hay unas anclas cruzadas, pues está justo al lado subiendo unas escaleritas.

Recuerda estar un poco antes de la puesta de sol en el paseo, porque se llena de gente para ver la preciosa puesta de sol. Y con esa preciosa imagen nos despedimos de Key West para volver a Miami.

                                 

Os recomiendo que recorráis la isla andando, con un mapita no es nada difícil y exploréis por vuestra cuenta. Aunque si esta opción no os convence tenéis trenecitos o unos autobuses pequeñitos que recorren la isla por unos 20 o 30 dólares por persona. Disfrutad de esta isla de ensueño, que nos hubiese gustado disfrutar durante un par de días más.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *