Brujas

Brujas en 1 día

Nosotros fuimos desde París, en una excursión en autobús que nos costó 155€ por persona (si lo sé, es bastante caro, pero fue un capricho). Pero si estáis en París podéis ir de por libre en tren y en un par de horas estaréis allí. Las excursiones organizadas no nos gustan nada porque suelen costar más caras, vas como borregos y solo ves lo que al guía le interese. Por eso siempre os animamos a hacer las cosas de por libre, te saldrá más barato y encima descubrirás muchas más cosas.

Sea como fuere os explicamos lo que hicimos en 1 día en Brujas. Nada más llegar callejeamos por sus  preciosas calles hasta el centro. No tiene pérdida, sólo hay que seguir el olor a chocolate jajaja.

Primero visitamos la Iglesia medieval de Nuestra Señora. Quizás no sea las más conocida, pero es bastante interesante. En ella podremos encontrar La Madonna del conocidísimo Miguel Ángel. Esta iglesia es de estilo gótico, pero nada recargada y destaca su torre de ladrillo de más de 120 metros, la más alta de Brujas.

                

Al lado se encuentra el tranquilo parque Arentshof y junto a él, el puente de San Bonifacio. Juntos hacen una postal de cuento de hadas.

               

Seguimos y llegamos a un embarcadero para dar un precioso paseo por sus canales, ya que es conocida como la “Venecia del norte”. Más o menos nos costó 8€ por persona. Dura media hora, merece la pena navegar por sus canales  y descubrir los rincones más ocultos de Brujas.

                         

Es casi una tarea obligada para poder disfrutar de la esencia de la ciudad. En este paseo pasaréis por el puente de San Bonifacio, la plaza de Jan van Eyck y si tenéis suerte pasaréis por al lado del perro más famoso de Belgica (salió en una película), que suele estar dormido en su ventana o mirando pasar las barcas.

                      

Con bastante penita nos bajamos de la barca y paseamos por esas calles tan tan bonitas donde pasamos por un montón de tiendas de chocolate (el precio no es muy económico pero está super rico). Encontraréis otras tiendas donde veréis chocolates mucho más baratos, con envoltorios de turistada, pero para mí gusto no están buenos, son de peor calidad (compramos un chocolate negro con trocitos de lavanda que estaba de vicio). También  os encontraréis con tiendas de encajes hechos a mano. A Brujas se la considera la cuna del encaje de bolillos, por lo que encontraréis encajes de gran calidad. Es más, hay un museo dedicado a esto.

                                   

Y llegamos a La Grote Markt o plaza mayor, nos encontramos con una sorpresa y es que era mañana de mercado. Esto nos encanta porque puedes aprovechar y comprar productos artesanos de la zona a un precio más razonable.

          

Una vez hechas nuestras compras de mercado ya sí prestamos atención a la plaza. A un lado podemos ver el Belfort o Campanario  del siglo XIII. Podéis subir a su torre, la entrada cuesta 8€. Los 366 escalones de subida son bastante estrechas, pero tendréis unas vistas espectaculares de la ciudad. También podréis ver un pequeño museo con la historia del campanario.

               

En el centro de la plaza hay una estatua en memoria de héroes locales Jan Breydel y Pieter De Knoninck. Los edificios que tanto nos gustaron, que ahora son cafeterías o restaurantes, son del siglo XVI y XVII.

                  

También podemos ver el Palacio de la provincia, de estilo neogótico.

                       

A través del callejón Breidelstraat llegamos la plaza Burg, donde encontramos el  Stadhuis o Ayuntamiento del siglo XIV, que alberga el Gotische zaal, un salón gótico con una impresionante bóveda de madera. La entrada cuesta 4€.

              

En esta plaza también podemos ver el Brugse Vrije o palacio de justicia, con estatuillas doradas y el salón renacentista. La entrada cuesta 4€. Y por último, en una esquina la Heilig-Bloedbasiliek o Basílica de la Santa Sangre. Hay dos iglesias, una en cada piso, donde se guarda una ampolla que según dicen contiene sangre de Cristo. La reliquia se exhibe todos los días a las 14:00 horas.

                          

Y como siempre nos pasa, se nos pasó la hora de la comida y comimos en un subway que vimos al lado de Grote Markt. Eso sí, probamos las famosas patatas fritas en un puesto de la plaza. Nos quedamos con ganas de probar un plato típico de ahí, los mejillones con patatas fritas y los gofres, aunque eso quedará para la próxima vez que vayamos. Y por último, después de hacer un poco de shopping, nos encontramos con una tienda de cervezas belgas con una inmensa variedad. Compramos un par para llevarlas a casa (por cierto estaban muy buenas). Y ya nos tuvimos que despedir de este precioso pueblecito de cuento de hadas, al que volveremos seguro.

                  

En un día puedes ver muchas cosas de brujas, porque es un sitio pequeñito, pero mejor es poderlo disfrutar con tranquilidad un par de días.

 

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